domingo, noviembre 11, 2007

De esas cosas extrañas que ocurren en el tren...

Cotto, Cotto, Cotto!. Aunque no ví la pelea, puee leer en un Web site sobre su victoria. Estoy contento y ya mismo me voy para la calle, a pesar de que esta haciendo un frío pelú. Me voy a imaginar que estoy en la algarabía de algún pub en San Juan o en casa de un familiar alborotando y con una Heineken en mano, parado como si fuera la estataua de la libertad, celebrando esa merecida victoria de Cotto. Una que es de Puerto Rico y los latinos. Coño, despues de tantos crímenes y malas situaciones que han ocurrido en la isla en estos últimos dias, según he leído en el periódico y visto por Internet TV, por lo menos ha pasado algo que nos sube un poco la moral.

En ocasiones tomar el subterraneo aquí en Seul, es tan divertido como solia ser el tomar la guagua que viajaba de Rio Piedras a San Juan o las de la ruta larga, Centro Médico, Monacillos, Reparto Metropolitano y Altamesa. Recuerdo que siempre se montaba un loco o un borracho a hacer de las suyas. Para mi sorpresa, han sido varias las ocasiones que en el tren de aquí he visto cosas que dan que contar, por ejemplo una pelea de empujones entre un vendedor ambulante de sombrillas y un caminante o "hiker", cantantes vendiendo sus CD recien grabados, bailarines de Tango en la estación, que persiguen a la gente para ofrecerles su autógrafo, entre otros.

Ahora, la que se lleva el premio de las desventuras es mi esposa. No pasan dos semanas sin que llegue con cara de susto a explicarme lo que le acaba de ocurrir. Desde predicadores que han tratado de salvar su alma, gente que le toca el pelo a ver si es una peluca, hasta eventos con la policia como fue el último (ese lo dejo para ptro dia).

Esas son las consecuencias de andar siempre con la pata alza, ja,ja,ja. Gracias a Dios que élla es una mujer muy habilidosa, de esas que pueden lidiar con cualquier situación y no necesita mi ayuda (que por lo general no resuelvo nada). La verdad que yo estoy casi convencido que casi todas las mujeres son así, valientes y le meten mano a lo que sea. Como siempre le digo, yo soy bueno para gritar como una mujer miedosa y salir corriendo. Sí, ok, lo se, soy un miedoso, pero orgulloso.

Hace como un mes atrás tomó el tren de regreso a casa. Ella ve a este predicador pentecostal que caminaba por el vagón del tren, compartiendo la sabiduria que recibia en directo, desde arriba. El don se ponia la mano en la oreja y miraba hacia el techo del tren, como si Dios le estuviera diciendo un secreto en exclusivo. No pasaban dos segundos cuando rugiendo como un leopardo, compartia el secreto recien recibido y amonestaba a los pasajeros con la espada de la victoria. De momento mi esposa ve que él se acerca hacia ella, se para y pone de nuevo su mano en la oreja como para escuchar bien el mensaje de la iluminación. Al parecer fue un aviso de que una pecadora, con pocas oportunidades de salvación se encontraba cerca, porque en esos instantes el iluminado cerró sus ojos, gritó un aleluya en Hangul-Mal y cubrió con su mano de poder la cabeza de mi esposa. Ella dice que sintió como que un fuego bajaba desde su coronilla hasta los pies. Sintió ganas de llorar, pero no por las bendiciones, sino por el bochorno que tenía por todo lo que estaba ocurriendo; pues ante todos y lejos de su patria se acababa de convertir en el cordero del sacrifico. El vaso roto que el alfarero por mandato de nuestro bendito señor, decidió reconstruir ese dia. My friend, aquel individuo empezó a reprender demonios y a moverle la cabeza como una maraca. Ella no sabia si salir corriendo, hacerse la desmayada o empezar a danzar en bendiciones del espíritu. Me cuenta que la mano del don era tan grande que le cubría desde la frente hasta la nuca.

Bueno, ella se quedó tranquila y cerró sus ojos, cosa de que las plegarias fueran escuchadas y rápidas. Si pudo notar que la gente que estaba en el vagón, de primera intención miraban el acto con incredulidad y asombro, pues a ciencia cierta todos podian notar que ella era la única extranjera en el por un dia bautizado - el carruaje de la salvación eterna- pero luego se reían asintiendo sobre el bochorno de que ella hubiese sido el cordero del sacrifico para salvar sus almas. Aunque el rayo de poder que recibió fue de par de minutos, ella sintió que por horas caminó en victoria por las calles de oro que se anuncia en el génesis.com hace cuchusientos años. Hasta tuvo una visión que la hizo adelantarse a la venta de boletos, para montarse en el carruaje de fuego que la transportaría a la diestra del señor, luego de que se diera el rapto de la iglesia de los escogidos.

Luego de que el predicador leopardo terminara su oración, se fue caminando con el pecho inflao' hacia el otro lado del vagón, de seguro satisfecho y victorioso, de que por ese dia le llevaba ventaja a Constantine en los negocios del exorcismo. Créanme, por las siguientes dos semanas, se encontró al soldado de la cruz en el mismo vagón y a la misma hora. Tuvo que cambiar de ruta, pues aunque ya el don la habia exorcizado, no queria volver a ser el entretenimineto de la tarde. Cuando me lo contó, no pude hacer otra cosa, que esmorcillarme de la risa y aconsejarle de que se comprara un collar de ajos con un crucifijo, por si acaso.

4 comentarios:

Joel dijo...

aaaajajajajaja eso le pasa por andar por ahí silvestre jajajaja... pero cool, tuvo algo interesante qué contar!

Bohemia6 dijo...

Hola C:

Asi que no eres el unico con anectoda de sucesos extraños. En cuanto a lo que me paso, a la verdad que las prioridades estan invertidas...

C dijo...

joel
jajaja "por andar silvestre", lo que me preocupa es que un dia se meta en un lio de verdad. Los otors dias estaba en la gaugupública pasando una protesta de mas de 20 mil personas. Luego me entre que hubo palos y bofetas de gratis entre la ploicia y los protestantes.

Bohemia6

Siempre hay lugar para lo surreal. Eso es lo que le da sabor a la vida,claro, entre otras cosas . Y no te pierdas...

El Rata dijo...

Jeje, a mí que no venga un don de esos locos a tratar de "exorcisarme", que va y cuando me pone la Biblia en la cabeza empieza a echar humo y entonces sí que la cosa se pone buena. ;-)

Aquí en Austin, afortunadamente, reina entre los locos de la ciudad una apatía avasalladora por mi alma, y así es mejor. :-D