Esto seria un escrito sobre las recientes protestas que han ocurrido por estos lares, en contra de la importación de carne de los Jetaos Junidos (USA) a Corea del Sur y la alegada sumisión que le achacan los opositores al nuevo presidente de esta bendita tierra, Lee Myung-bak ante tal acuerdo. Claro, producto de un antipático tratado de libre comercio (FTA) entre ambos países.
My friend, sumisión o desfavorable acuerdo o no, el pasado fin de semana hubo una vigilia en el centro de la ciudad que según reportes de la prensa local, logró reunir alrededor de 100,000 personas. Esta terminó en uno que otro macanazo y varios cañonazos de agua por parte de los guardias antimotines hacia los protestantes. Ese guiso se estaba cocinando desde hace unos meses, lo que indica que cada dia la cosa se va poniendo más fea. Ya la embajada de USA envio los boletines de rigor exhortando a sus ciudadanos y los de sus posesiones (me refiero a los que aún somos hijo de la colonia) a evitar estar o aventurarse por las áreas de las protestas, pues aunque empiezan de manera pacífica, últimamente terminan como el rosario de la aurora.
¿ Y que tiene que ver esto con Puerto Rico? Pues nada, solo es que queria hablar sobre nuestro viaje a la isla. Asi que vamos al mambo.
Llevamos en la tierra del Gingsen y del kimchi unos cuantos dias, pero todavia me dura el "jet lag" que queda despues de estar casi 24 horas volando desde la isla hacia Corea. Tampoco logro arrancarme las ganas que tengo de volver permanentemente o por un tiempo prolongado a Puerto Rico. Sí, asi como lo oyes, aún con todo y los alegados problemas, crisis económica y criminalidad que reportan los medios de comunicación de PR y los que sigo por Internet. Me confieso, mis principales fuentes de información colonial e internacional, son el ñame, la comay y wapa.tv (en ese estricto orden). De verdad que quiero volver a la isla. Y mas cuando ya sabemos donde vamos a vivir. Estoy como un confinado ñeta encerrao' en máxima, contando los meses, pues es más fácil que decir años.
Estuvimos en Puerto Rico durante las dos pasadas semanas y aunque al principio veia todo un poco extraño, luego de tres dias cai en tiempo "fully boricua". Esperate que ahora mismo voy a gritar por la ventana de mi apartamento, weeepa !!!. Créeme, vivir en el extranjero a veces te convierte en un ser genérico, mejor dicho en un huevo sin sal. Te alejas de la idiosincracia que te ha moldeado por un sinnúmero de años y pretendes comportarte "politically correct" la mayor parte del tiempo. No es que eso sea lo peor del mundo, pero es aburrido estar todo el tiempo como si fueras el Ronald Mc Donald sonriente que reparte "hamberguers" gratis.
De vez en cuando hay que mandar a unos y otras pal' carajo, cosa de no perder la costumbre y liberarnos de los chakras turbios o nublados que nos impiden poner el pie correcto aún cuando nos levantemos por el lado equivocado de la cama. Eso es ley natural, me lo dijo cuando chiquito un babalao de Yambelé. Asi de temperamentales somos los nacidos bajo el signo del dragón.
Ya al segundo dia de haber llegado a la isla iba con mis sobrinas haciendo alboroto por la carretera. No saben cuanto disfruté durante esos dias, el fugarme super temprano a la panaderia a tomarme un cafesito expreso y a comerme un rellenito de papas. Asi pasaba al menos una hora diaria, como un buen bobalicón mirando el contoneo de las buenas mosas que entraban elegantemente vestidas o en ropas ligeras, dejando entrever lo que tanto nos llena de regocijo, jajaja. No malinterpreten, no soy un ligón, ni trato de mirar má alla de lo que simplemente se ve sin ningún esfuerzo. Es que cuando las cosas se ponen en vitrina, me parece que la intención es llamar la atención.
Nuestra intención principal era viajar y turistear por la isla, pero por algunas de las gestiones que tuvimos que hacer, los tapones en la carretera más las visitas obligadas de familiares, nos tomarón tanto tiempo que apenas salimos del área metropolitana. Cada vez que mi esposa mencionaba que ibamos para la casa de su tia o tio fulano, o mi tia me llamaba para recordarme que mi primo tal me estaba esperando, me ponia de mal humor. El dia que le dije a mi esposa que por qué no nos sacabamos fotos, las autografiabamos y se las enviamos por correo, me dio un discurso sobre lo carne e' puerco que yo podia ser sin mucho esfuerzo. Asi las cosas, mi sueño de turistear por dos semanas se redujo a par de dias y a visitar algunos cuchitrongos cercanos. Al menos pudimos ir al malecón de Naguabo a comer pescao frito con arepas de coco, tacos de jueyes en la carretera # 3 hacia Rio Grande y, otro dia a saborear un buen arroz con jueyes, salmorejo y dos alcapurrias redondas en el Sazón de Silvia. Eso último fue en el corazón de Loiza aldea. Aun asi me quedé con las ganas estrujarme en la boca una libra de morcilla con lechón asao y guineitos sancochao al ritmo de bachata, en una de las lechoneras de Guavate. Y aunque viajamos dos veces por la ruta del lechón fue solo para ir de Carolina a la muda. Gente yo uso caminos rurales para ahorrar tiempo y distancias, las autopistas no lo son todo.
Durante mi delirium tremen por la ausencia del amado lechón asao que durante mis sueños me pedia tenedor y cuchillo, tuve una revelación, pedirle a mi santa suegra que hiciera bacalao guisao' con viandas. Mi pana, ese dia tan pronto me levanté y al ritmo de almohadazos desperté a mi sobrina primera menor (es que les tuve que inventar una clasificación, porque desde pequeñitas todas querian ser las preferidas) y, junto a mi esposa fuimos a la plaza de Rio Piedras a comprar filete del bueno, pique y otros asuntos que solo se consiguen en esos caminos. Alli me percaté que no hay tanta diferencia entre un mercado de Tailandia, China o Corea del Sur y la plaza del mercado de Rio Piedras, pues en todos se repira el mismo aire - gente siempre de prisa, pregoneros, locos y predicadores que le hablan a los seres invisibles que andan por las tiendas donde se venden los secretos mágicos de cada región y llamativos despliegues sicodélicos de frutas y vegetales del pais (donde se cosecharón). Ustedes no se imaginan el clase de banquete de bacalao guisao' en aceite, malanga, yautias y arroz blanco que ha hecho mi suegra. Todo eso pisaito con un cafesito negro y colao al pedido. Todavia sudo y mastico en el aire cuando recuerdo esos momentos.
Bueno a pesar del poco tiempo y el montón de dinero que gastamos en libros, cuchifritos, y otros imprevistos lo disfrutamos muchisimo. Y como dijo Dorothy -"there's no place like home, there's no pace like home...



